MES PATRIO: FIESTAS EFÍMERAS QUE LIBERAN

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MES PATRIO: FIESTAS EFÍMERAS QUE LIBERAN

PINTO MI RAYA

Roger E. Cornelio Sosa

“La historia de México, desde la conquista hasta la revolución, puede verse como la búsqueda de nosotros mismos”. Octavio Paz. Laberinto de la Soledad.

Septiembre nos llena de orgullo. Es “nuestra” fiesta por excelencia. Mes inolvidable, oportunidad que la historia nos brinda para reafirmar nuestro mexicanismo. Es el periodo durante el cual –así nos han domesticado- veneramos a los héroes que nos dieron una patria libre y generosa. ¡Viva México Ca…nijos!, es el grito común, que invoca las batallas épicas. Desde días antes nos preparamos.

Subrayo el legado que nos dejó Octavio Paz, a manera de definición de nuestra idiosincrasia. Texto del siglo pasado que no pierde vigencia. “Durante esos días el silencioso mexicano silba, grita, canta, arroja petardos, descarga su pistola al aire. Descarga su alma. Y su grito (…) sube hasta el cielo, estalla en una explosión verde, roja, azul y blanca y cae vertiginoso dejando una cauda de chispas doradas.

“Nadie habla en voz baja (…). Porque el mexicano no se divierte, quiere sobrepasarse, saltar el muro de soledad que el resto del año lo incomunica. Cada año, el 15 de septiembre en todas las plazas de México celebramos la Fiesta del Grito. Y una multitud enardecida efectivamente grita por espacio de una hora, quizá para callar mejor el resto del año”. El Premio Nobel desnuda nuestra naturaleza.

Hemos callado siempre; antes y hoy. Nos guardamos, nos ocultamos, nos escondemos de nuestra inexplicable vergüenza. Desde la conquista a la revolución; del caudillismo al México de las instituciones. Mutismo durante la alternancia del 2000 al 2012. Silencio ante el regreso de los hijos de la revolución. El entusiasmo perdido. Ausencia de análisis y de conciencia crítica. Nos negamos de nuevo.

INDEPENDENCIA AJENA OMITE PUEBLOS ORIGINARIOS

Los mitos de nuestra historia. De los más críticos –después de Octavio Paz- podríamos considerar a Lorenzo Meyer y Francisco Martín Moreno. Tríada de pensadores que permiten un revisionismo al caudal de mentiras oficiales. No. Los mundos oníricos de héroes épicos son eso: fantasía y leyenda. Quieren que flotemos, que no tengamos los pies firmes sobre la tierra. Así conviene a ellos, a los otros.

Mentiras piadosas. En los libros de texto gratuitos (¿?) sistematizan los hechos de la historia. Supuestos que no ocurrieron se destacan, pero se ocultan sucesos propios. Loables esfuerzos de Miguel León Portilla con su obra ‘La Visión de los Vencidos’. Por nuestro rumbo, incontables escritores de la riqueza maya, que describen personajes reales, de carne y hueso. Móoch Kóowoj, Canek, Jacinto Pat.

La CONALITEG edita textos que engañan a nuestra infancia en educación básica. ¿Quién tuvo la genial idea de sugerir que el pueblo de México necesitaba de fantasías para levantar su alicaído origen? ¡Vaya cosa!: Cadete arrojándose con bandera envuelta sobre su pecho; un indito, “Pípila”, cargando una pesada losa como escudo; y las estrofas del Himno Nacional para encomio de Santa Anna ¡Ahhhh! qué letra…

No se demerita la historia escrita, pero hay que hurgar en la NO revelada. Bien está que haya sido para fomento de nuestro mestizaje. Mal, por discriminar a nuestros protagonistas indígenas; y son los verdaderos dueños de esta tierra. Seguimos. Los naturales hemos sido ‘domesticados’ así, por eso nuestra idiosincrasia en parte es confusa y mayormente difusa, que se pierde. Fuimos educados para obedecer.

ARRINCONADOS, DISCRIMINADOS Y VEJADOS ANTES ; HOY DE NUEVO, USADOS

¿Cómo sentir orgullo por un país tan desigual? Inconcebible que, a 500 años, los pueblos Yaqui, Tojolobal, Tarahumara, Maya, Huichol, etc., aún no saben qué ocurrió. Se saben en el inframundo. Así denotan en su mirada.  El genocidio de la conquista, los horrores de la esclavitud colonial, el Clero con su Inquisición, la explotación en el período de Díaz y el manoseo político del siglo XX y lo que va del XXI.

Sólo en tiempos de campaña los políticos se acuerdan de los pobres. El platillo más codiciado, las comunidades indígenas. En Campeche, por ejemplo, hay suficiente materia prima; son más de 350 pueblos. Estampitas del ayer, pobreza atroz que lastima hasta a los insensibles. ¡Son conformistas! ladran algunos desde el escritorio. ¡Flojos, acostumbrados a que todo les den! graznan otros. ¡Demasiado los consienten! Gruñen las bestias.

Encendidos discursos en favor de los indígenas, pero pálidos resultados gubernamentales. Se privilegia la modernidad: puertos, puentes y carreteras; mega-obras para el desarrollo, infraestructura indispensable para crecer. ¿Quién ha crecido en 500 años? Revisemos FORBES. La civilización, como la entienden los ajenos, trajo muchos “beneficios” a los colonizados. Ahhh ¿No te parece? Y recomiendan: ¡Ponte tu taparrabo y vete a la selva!.

¿Es así? Desde 1811, Humboldt publicó acerca de la inequidad en México. En su ‘Ensayo político sobre el reino de la Nueva España’, describió: “México es el país de la desigualdad. Acaso en ninguna parte la hay más espantosa en la distribución de fortunas, civilización, cultivo de tierras y población. Peor que en Venezuela, Cuba y Perú, tan sólo en América Latina”. Lo dijo hace 200 años. Símil la realidad de entonces con la de hoy.

POR MUY FUNESTAS, LAS COMPARACIONES SON OBLIGATORIAS

El tema de la desigualdad, inequidad, injusticia, lucha de clases. En su libro ‘Los de adelante corren mucho”, Carlos Elizondo Mayer-Serra cita un reporte de Gerardo Esquivel: “…el 1% de la población concentra alrededor del 43% de la riqueza del país (…). Los cuatro mexicanos más ricos son Slim, Larrea, Bailléres y Salinas Pliego. Las regulaciones en México les permiten acrecentar su patrimonio familiar”. Hasta hoy así, pues…

Cinco siglos y no hay para cuando. Hoy se habla del Tren Maya, Corredor Transitsmico, Refinería en Dos Bocas. Empleos y crecimiento. Desarrollo y bienestar. ¿Para quién? Ya lo hemos dicho, el término “MAYA” es usado con fines mercadológicos, de comercio atractivo al turismo y de exhibir ante el mundo las artesanías y vestimenta de pueblos mayas. Mientras el gobierno no conozca su cultura, no los podrán entender.

¿Para quién la riqueza? Si en 500 años no han diseñado políticas públicas que beneficien a pueblos y comunidades indígenas ¿qué nos hace confiar en que esta vez será distinto? En la práctica lo vemos, en el discurso lo escuchamos. Magros avances en salud, educación, caminos, vivienda, empleos, y sobre todo ¡Justicia! La mecha sigue apagada, Que no sople fuerte el viento. Aún no suenan los Tunkules de batalla.

En el II Informe de López Obrador escuchamos: “El 100% de las comunidades indígenas se benefician, cuando menos, con uno de los programas sociales”. Ya es un gran avance. Antes llegaba nada, cero, abandono total. Lejos aún, sin embargo, del compromiso de “Primero los Pobres”, del “Ya basta de tratarlos como extranjeros en su propia tierra” y “Entre lo legal y lo justo, prefiero lo justo”. Imposible dejar la suspicacia.

¡YA VIENEN LAS CAMPAÑAS! ESTAMPITAS PARA RECORDAR

Una comisaria de Chaccheito se preguntó en lengua maya: ¿Cómo voy a defender mis derechos si no los conozco? ¡Claro! Aquí la clave del oprobioso sistema. -Que no sepan mucho para manipularlos mejor; los pobres necesitarán siempre de nosotros-. Asignatura pendiente. Ojalá sea por omisión involuntaria y no por comisión voluntaria. No deben confiarse. El fantasma de la rebelión podría crecer. Jacinto Canek, Cecilio Chi…

Hay que blindar a los pueblos y comunidades indígenas ahora. Que la contaminación política en campaña sea condicionada y negociada. Que no cualquier partidito y candidatillo llegue a inundar con volantes, carteles, bardas y sonidos la tranquilidad del sepulcro en que cohabitan. No, pues, si no trajeron flores en vida ¿ya de muertos para qué las queremos? Hay que prestar oídos, porque no todo es cierto.

Sin embargo, llegarán –en México hay libre tránsito-, con sus obsequios de playeras, despensas y desayunos; regalos y juguetes para niños; plásticos del hogar para señoras; machetes, láminas y accesorios de labranzas para los hombres; a los jóvenes balones, porterías, canchas, música, juegos y fiesta. Rostros melosos y miradas enternecedoras. Abrazos y besos. Guiños de complicidad. Voto-compromiso-costo-beneficio.

¿Y éste? ¿De dónde salió? El pueblo se acercará curioso –protocolo de salud mediante- y escudriñará rostros y miradas. Se preparan para el festín. A $500 mi voto para cada uno. Candidatos a diputados federales, locales, alcaldes, gobernador y junta municipal; ya alcanza para sobrevivir un tiempo. Finiquitan deudas pendientes. Se relaja la tensión… y pasan las elecciones. Todos a casa, que nos espera el mundo real.

DE VUELTA A LA REALIDAD; AL LABERINTO DE LA SOLEDAD

De nuevo la rutina. Se terminó la fiesta. Los gritos destemplados por “nuestra independencia” quedan en ecos distantes. Se guardan los trajes de oropel. Ya no canciones rancheras ni música de mariachis. Los “héroes” que nos dieron patria dejarán de mencionarse. El dinero se agota. La pobreza persiste. Melancolía en el pueblo. Está vacío, agoniza. Así ha sido siempre. Nuestra Orgullosa Independencia que no es nuestra..       

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