Incienso, sacrificios y letanías, en tradicional ceremonia maya

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Incienso, sacrificios y letanías, en tradicional ceremonia maya

Realizan agricultores ceremonia maya a los dueños del monte por las lluvias y buenas cosechas en sus milpas

Hecelchakán, Camp. Agosto 15, 2020.- Como parte de las tradiciones, agricultores de Hecelchakán se reunieron en una ceremonia maya en las que hacen ofrendas para pedir por buenas cosechas y que sean favorecidos con buenas lluvias para tener mejores cosechas en la zona rural.

Reunidos en el domicilio del señor Ángel Gabriel Chablé Ceh, presidente de la Sociedad de Producción Rural (SPR) “Sabana de Descanso” -ubicado en la calle 23, de la colonia Conquista, en esta ciudad-, fue realizada la ofrenda “Jan´ni Cool” (comida de milpa) en una ceremonia de ofrendas y sacrificios.

Y es que hay que agradecer, por las buenas cosechas obtenidas, así como pedir que sean favorecidos con las lluvias de esta temporada, la cual fue oficiado por un sacerdote maya o “meen”.

Se hacen sacrificios de animales, manjares como pibes hechos con masa revuelta con pepita molina, plato de col, sopas de pibes, carne, además se compran botellas de vino y de aguardiente, flores, veladoras, cigarros y se coloca una cruz de madera.

Todo esto se coloca de manera respetuosa en el altar y ofrecidos a los dioses que cuidan los campos de cultivo, toda esta preparación con olor a incienso.

Ritual maya con olor a incienso

Este ritual sagrado inició un día antes, poniendo el nixtamal, que es molido para obtener la masa que se revolverá con pepita molida, y de esta mezcla se hacen los pibes, que en la ceremonia se regalan junto con el col a los presentes o invitados y se les ofrece el “sah-cah”.

Posteriormente se realizó la entrega de un pavo y un gallo, los cuales fueron sacrificados, al tiempo que se realizaron los pibes, que se elaboraron con masa revueltas con la pepita molida y luego se metieron a un hoyo en la tierra para realizar la sopa con ellos.

Al entregar la ofrenda, el sacerdote maya, Eduardo Panti, oró en su lengua madre -maya- y dio gracias a Dios y a los guardianes del monte de las tierras, llamados “aluxes o duendes”, por las buenas cosechas obtenidas en las milpas llamadas “Kaastun” y “Lengua de vaca”.

También pidieron que para la próxima siembra sean bendecidos con buenas lluvias por el bien de sus cosechas.

Niñas y niños hincados ante el altar

Durante este ritual sagrado, un grupo de niños y niñas, hincados ante el altar, probaron la comida hecha para los dioses y los aluxes, y posteriormente fue compartida con todos los visitantes e invitados a la comida de milpa o Jan´ni Cool.

Al respecto, el sacerdote maya, manifestó que “la comida de monte o Jan´ni col, es un ritual que hace el dueño de la milpa en agradecimiento a los dioses y los aluxes que cuidan la tierra.

Asimismo, destacó que en esta ceremonia se preparó un pavo que fue sacrificado en medio de oraciones y a este sacrificio se le llama “colmo”, mismo que se prepara para el altar y después del ritual y se le entrega a la gente.

En este ritual sagrado en el que participan tanto mujeres, hombres y niños de la zona maya, se agradece cuando porque se obtuvieron buenas cosechas y al mismo tiempo se hace para que sean bendecidos con las próximas cosechas en sus milpas, dijo.

Pérdida de tradiciones

Mencionó que aunque aún están vigentes estas tradiciones mayas, poco a poco se han ido perdiendo ya que hay quienes ya no las hacen y por eso no tienen buenas lluvias.

Aunado a esto, los dueños del campo los atacan y castigan con enfermedades, ya que gracias a ellos cae la lluvia y por lo mismo se les debe agradecer por las buenas cosechas obtenidas y por las cosechas siguientes.

La importancia de los aluxes en las tradiciones mayas

En el sureste de México, Belice y Guatemala, se cree que los aluxes son pequeños, con una estatura que se acerca a la altura de las rodillas de una persona promedio y con la apariencia de personas miniatura.

La tradición milenaria dice que son invisibles generalmente, puesto que pueden asumir forma física con el propósito de comunicarse o espantar a los humanos así como para congregarse con ellos.

Están asociados a la naturaleza como las selvas, grutas, piedras y los campos.

Se dice que para ingresar también a un bosque o santuario, es necesario pedir permiso a los aluxes para evitar que sus mentes causen accidentes, enfermedades o incluso desastres naturales como huracanes, tormentas y rayos.

Desde tiempos milenarios se cree que los aluxes o duendes del monte, son convocados por los campesinos para que los ayuden a crecer y proteger el maíz y se acostumbra que los campesinos construyan en la milpa, una especie de altar en una casita que es conocida como kahtal alux o la casa del alux.

Posteriormente durante siete años, los aluxes cuidarán la salud de sus cultivos y ayudarán a crecer el maíz y a llamar a la lluvia, a vigilar los campos por la noche y a espantar a los animales o a los ladrones que amenazan el cultivo.

Transcurridos los siete años el campesino deberá cerrar puertas y ventanas de la casita, sellando al alux dentro y en caso de no hacerlo, se cree que tiempo después los aluxes se vuelven agresivos con las personas.

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