La pluma, fuente

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La pluma, fuente

Por Nínive García Méndez

Urge un plan educativo emergente en tiempos de pandemia

Con la llegada de la pandemia las naciones no sólo se vieron afectadas en materia de salud y economía, sino en otros ámbitos como la educación, lo que dejó al descubierto el preocupante problema del rezago tecnológico y las desigualdades que existen en las zonas rurales, las indígenas e incluso en los cinturones de miseria que cada ciudad tiene.

También evidenció que los profesores de nuestro país no estaban preparados ni remotamente para el uso de las herramientas tecnológicas y virtuales. Muchos ni siquiera sabían bien a bien como usar una computadora o como efectuar contenidos para su alumnado

Cuando México supo que era inevitable que el Covid-19 afectara a la población mexicana, el gobierno tuvo el tiempo necesario para dos cosas: La primera, cerrar las fronteras para evitar las devastadoras cifras que hoy enfrentamos; la segunda, el diseño de políticas emergentes que disminuyeran los impactos económicos, sociales y educativos.

Es indiscutible que en el primero de los casos falló totalmente, aunque las fronteras no se cerraron a tiempo; algunas entidades e incluso municipios o comunidades rurales, ante el temor que provocaron las noticias internacionales de los efectos devastadores de la pandemia, tomaron medidas extremas como el cerrar sus caminos a las personas que no habitaran en esos lugares.

Sin contar las violaciones constitucionales que lo anterior representó y sin ninguna respuesta concreta del Gobierno Federal y de los Gobiernos de los Estados, esto mantuvo por un tiempo a salvo algunas poblaciones.

Lo que es innegable, a pesar de las posturas de quienes no simpatizan con el presidente de la República ni les agrada en nada su modo desgarbado de proceder, es que la información fluyó, lo que también no queda duda, no fue suficiente. También se tomaron medidas para que la gente permaneciera en cuarentena, pero sin prever ni generar una acción concreta dirigida a los sectores más pobres, pero ese es otro tema.

Enfocándonos al aspecto educativo, a México le costó muchos años el proceso de alfabetización de la población –también mucho dinero y esfuerzo—; si bien no podemos decir que tenemos un nivel educativo preponderante, porque las políticas implementadas hasta ahora no han sido suficientes ni del todo eficiente, ni se ha visto al sector como lo más importante para lograr ser un país competitivo y más desarrollado.

La estrategia emergente puesta en marcha por el sector fue la suspensión temprana de las clases presenciales e iniciar la cuarentena. Inmediatamente se dijo que todo se realizaría a distancia. Muchas universidades ni siquiera contaban con una plataforma a través de la cual retomar la instrucción académica, y ni qué decir de preparatorias, secundarias y primarias.

Los maestros, por su parte, también empezaron a experimentar con las plataformas virtuales disponibles en la internet y de uso gratuito para mantener la interacción con los alumnos, que algunas fue accidentada y dejó al descubierto limitaciones, ignorancias y enfrentando muchas de las veces la falta de empatía de los alumnos, que no sólo boicotearon a sus profesores que evidentemente no estaban familiarizados con el uso de apps o espacios de la internet, sino también se burlaron de ellos.

Las desigualdades se hicieron evidentes con la pandemia. Los alumnos debían desde sus hogares, tener los implementos necesarios para tomar las clases, empezando por una computadora en casa e internet. Uno pensaría que eso hoy en día no es un problema, pero lo es para las familias que viven en zonas rurales o indígenas, o que carecen de los recursos necesarios para el pago de los servicios de internet cuyos costos no son dada accesibles para familias con un salario mínimo. Muchos alumnos tuvieron que darse de baja.

En el caso de los educandos con necesidades especiales, como el lento aprendizaje o capacidades diferentes, tampoco se desarrollaron estrategias claras para que su educación académica y atención avanzara.

El gobierno podrá considerar que es una condición excepcional la que se vive, pero es precisamente el responsable de tomar medidas y de aplicar políticas y acciones emergentes.

Ante la incertidumbre de cuándo los alumnos podrán retornar a las clases y en qué condiciones podrá darse esta situación, es de vital importancia que el Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Educación Pública, desarrolle e implemente con carácter de urgente, un plan educativo emergente que considere no sólo las desigualdades evidentes del estudiante y el personal docente, sino también de las condiciones que se viven en zonas rurales y zonas indígenas.

Lo anterior, tendrá que contar también con acciones eficientes y eficaces de evaluación de las políticas aplicadas para evitar que exista un atraso en materia educativa, que propicie más pobreza y por ende que contribuya a un atraso social en este pedazo del mundo llamado México.

Información del Autor

Nínive García

Nínive García Méndez nació en Villahermosa, Tabasco. Fue corresponsal de La Crónica de Hoy en Campeche, además de que ha trabajado en otros diarios de Chiapas y de la Península como Novedades de Q. Roo, de Campeche y Mérida; y Por Esto! Es miembro fundador del Semanario Péndulo, en Cancún y del periódico del mismo nombre en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, donde fungió como Subdirectora. Ha colaborado para algunos noticieros nacionales de manera esporádica. En la televisión campechana fue titular de un programa de opinión y otro enfocado a difundir el trabajo de las mujeres en diferentes ámbitos. Trabajó 10 años en el periódico Crónica de Campeche donde fue reportera, editora, jefa de información y de redacción. Ha escrito relatos en semanarios y revistas locales, así como en medios virtuales. También ha trabajado y colaborado con organizaciones de la sociedad civil en pro de los derechos de las mujeres como el Observatorio de Violencia de Género de Campeche, Red de Mujeres Indígenas y Red de Hombres y Mujeres por una Opinión con Perspectiva de Género
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